

“La experiencia mas aterradora que vas a vivir.”
Posesión infernal (Evil Dead)
Cinco amigos se alojan en una cabaña de Tenessee para así poder ayudar a una de los jóvenes, que se encuentra en rehabilitación por drogas. Estar sin sus drogas convierte a la chica en una persona agresiva, lo que llevará a sus amigos a no darse cuenta de que en realidad esta poseída por demonios que fueron desatados al leer el Necromicon... Remake del clásico de Raimi.
Dirección
Fede Álvarez
Guion
Fede Álvarez, Rodo Sayagues
Estreno
2013-04-05
Duración
90 min
Clasificación
18
Presupuesto
$17M
Recaudación
$99M
Idiomas
English, Cymraeg
Dónde verlo
Incluido en suscripción


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Compra




Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España
Parte de la saga
Posesión infernal: Reboot Series - Colección
Sinopsis
Cinco amigos se alojan en una cabaña de Tenessee para así poder ayudar a una de los jóvenes, que se encuentra en rehabilitación por drogas. Estar sin sus drogas convierte a la chica en una persona agresiva, lo que llevará a sus amigos a no darse cuenta de que en realidad esta poseída por demonios que fueron desatados al leer el Necromicon... Remake del clásico de Raimi.
Temas
Reparto principal
16 actores
Jane Levy
Mia

Shiloh Fernandez
David

Lou Taylor Pucci
Eric

Jessica Lucas
Olivia

Elizabeth Blackmore
Natalie

Phoenix Connolly
Teenager

Jim McLarty
Harold

Sian Davis
Old Woman

Stephen Butterworth
Toothless Redneck

Karl Willetts
Long-Haired Redneck
Randal Wilson
Abomination Mia

Rupert Degas
Demon (voice)

Bob Dorian
Professor Knowby (voice)

Ellen Sandweiss
Cheryl (voice)

Jack Walley
Billy Bob (uncredited)

Bruce Campbell
Ashley 'Ash' J. Williams (uncredited)
Reseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
agosto de 2026
(CASTELLANO) Hacer una nueva versión de *Posesión infernal* era meterse en un terreno bastante peligroso. La película de Sam Raimi de 1981 no es solo un clásico del terror: tiene una personalidad tan marcada, una forma de rodar tan reconocible y una mezcla tan peculiar de horror, exceso y locura que intentar reproducirla literalmente habría sido absurdo. Fede Álvarez parece entenderlo perfectamente. Y probablemente ahí esté la clave de que esta versión funcione tan bien. La original sigue pareciéndome mejor. Tiene algo irrepetible, incluso en sus imperfecciones, que pertenece a aquel momento, a Raimi y a aquella manera casi artesanal de hacer cine. Pero esta *Posesión infernal* de 2013 no se queda demasiado atrás. Y eso ya es mucho decir. Álvarez mantiene la cabaña, el aislamiento, el bosque y muchos de los elementos que cualquier aficionado reconoce inmediatamente, pero cambia el tono. Aquí desaparece prácticamente el humor y todo se vuelve mucho más serio, físico y desagradable. Muy desagradable. La película quiere que duela. La violencia no está simplemente ahí para aumentar el número de litros de sangre. Cortes, heridas, golpes y mutilaciones poseen una materialidad que consigue que determinadas escenas resulten difíciles de mirar. Hay muchísimo gore, pero está trabajado con una convicción que evita que parezca simplemente una competición por ver quién consigue enseñar la barbaridad más grande. Y ayuda muchísimo el uso de efectos prácticos. Se nota. Los cuerpos tienen peso, las heridas parecen ocupar realmente el espacio y la suciedad, la sangre y los líquidos están físicamente presentes delante de la cámara. En una época en la que habría sido fácil resolver buena parte del horror digitalmente, Álvarez apuesta por una sensación mucho más orgánica. Eso le viene perfectamente a *Evil Dead*. También me gusta que no intente reproducir a Ash. Habría sido uno de los errores más fáciles. En lugar de buscar otro Bruce Campbell, la película construye personajes distintos y encuentra además una razón bastante convincente para que ese grupo permanezca en una cabaña incluso cuando empiezan a ocurrir cosas que normalmente provocarían una huida inmediata. Es un detalle importante. Porque uno de los mayores problemas del terror de cabaña consiste siempre en explicar por qué nadie se larga. Aquí la propia situación inicial ayuda a resolverlo. Jane Levy termina siendo además fundamental. Su personaje atraviesa prácticamente todos los registros posibles y la película le exige muchísimo tanto física como emocionalmente. Conforme avanza el metraje, va adquiriendo un peso que inicialmente no parecía tan evidente. Y funciona. Fede Álvarez demuestra ya en su primer largometraje una capacidad enorme para construir imágenes de terror. Sabe dónde colocar la cámara, cuándo enseñar y cuándo esperar. Hay planos que recuerdan deliberadamente a Raimi, movimientos y objetos que funcionan casi como pequeños saludos para quien conoce la original. Pero no parece estar haciendo cosplay cinematográfico. Eso es lo importante. Sam Raimi está además como productor, y se nota que esto nace más del respeto que de la intención de aprovechar simplemente un título conocido. La película entiende perfectamente cuál es el legado que está tocando. Después hace otra cosa con él. Pierde el humor. Gana brutalidad. Pierde parte de aquella locura juvenil. Gana una sensación de horror mucho más opresiva. Y cuando llega al tramo final, Álvarez deja de contenerse. Ahí sí. Todo lo que la película ha ido acumulando termina explotando en un clímax exagerado, sangriento y visualmente potentísimo que justifica buena parte de lo anterior. Es *Evil Dead*. Tenía que acabar así. No sustituye a la película de Raimi y tampoco debería intentarlo. La original conserva una magia imposible de repetir porque nació de unas circunstancias que ya no existen. Pero como nueva interpretación, *Posesión infernal* es muchísimo mejor de lo que suelen ser estos remakes. Respeta. Entiende. Y después encuentra su propia manera de hacer daño. Probablemente otro director habría intentado simplemente copiar los elementos reconocibles de Raimi. Fede Álvarez entiende por qué funcionaban. Ahí está la diferencia. (ENGLISH) Making a new version of *Evil Dead* was always going to be dangerous territory. Sam Raimi's 1981 film is not merely a horror classic. It has such a distinctive personality, such recognizable filmmaking and such an unusual mixture of terror, excess and madness that trying to reproduce it literally would have been pointless. Fede Álvarez clearly understands that. And that is probably why this version works so well. The original is still better for me. There is something impossible to recreate in its imperfections, something that belongs specifically to Raimi, that period and that almost handmade approach to filmmaking. But this 2013 *Evil Dead* is not far behind. That is already quite an achievement. Álvarez keeps the cabin, the isolation, the forest and many elements any fan will immediately recognize, but he changes the tone. Almost all the humor disappears and everything becomes much more serious, physical and unpleasant. Extremely unpleasant. The film wants violence to hurt. Its wounds, impacts and mutilations have a physical quality that makes certain moments genuinely difficult to watch. There is an enormous amount of gore, but it is created with enough conviction that it rarely feels like a simple competition to show the most outrageous image possible. The practical effects help enormously. You can feel them. Bodies have weight, injuries appear to occupy real space, and dirt, blood and fluids physically exist in front of the camera. At a time when much of this could easily have been created digitally, Álvarez chooses something far more organic. That suits *Evil Dead* perfectly. I also like that the film does not try to reproduce Ash. That would have been an obvious mistake. Instead of searching for another Bruce Campbell, it creates different characters and even provides a reasonably convincing reason for the group to remain at the cabin when most people would normally leave immediately. That matters. Jane Levy also becomes essential. Her character is taken through almost every possible register, and the film demands a great deal from her both physically and emotionally. As the story progresses, she gradually becomes far more central than she initially appears. And it works. In his first feature, Fede Álvarez already demonstrates an impressive ability to construct horror images. He knows where to place the camera, when to show something and when to wait. Certain shots deliberately recall Raimi, with movements and objects functioning almost as small acknowledgements for viewers who know the original. But it never feels like cinematic cosplay. That is important. Sam Raimi is also present as producer, and the film feels motivated more by respect than by the desire to exploit a familiar title. It understands the legacy it is touching. Then it does something different with it. It loses the humor. It gains brutality. It loses some of that youthful madness. It gains a far more oppressive sense of horror. And when the final stretch arrives, Álvarez stops holding back. Everything the film has been accumulating finally erupts into an excessive, bloody and visually powerful climax that justifies much of what came before. It is *Evil Dead*. It had to end that way. It does not replace Raimi's film and should never try to. The original retains a kind of magic that cannot be reproduced because it emerged from circumstances that no longer exist. But as a reinterpretation, *Evil Dead* is far better than most remakes of this kind. It respects the original. It understands it. And then it finds its own way to hurt. Another director might simply have copied Raimi's recognizable elements. Fede Álvarez understands why they worked. That is the difference.
Producción
















