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Springsteen: Deliver Me from Nowhere

Springsteen: Deliver Me from Nowhere

6.6/10 · 342 votos
2025· 120 min12

Sigue a Springsteen cuando era un joven músico en los albores de la fama mundial, tratando de reconciliar las presiones del éxito con los fantasmas de su pasado. Grabado en un viejo casete de cuatro pistas en su habitación en Nueva Jersey, Nebraska refleja un periodo trascendental de su vida y está lleno de personajes perdidos en busca de una razón para creer.

IMDb ↗

Dirección

Scott Cooper

Guion

Scott Cooper

Estreno

2025-10-22

Duración

120 min

Clasificación

12

Presupuesto

$55M

Recaudación

$45M

Idiomas

English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

Disney Plus

Alquiler

Apple TV Store
Rakuten TV
Amazon Video

Compra

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Rakuten TV
Amazon Video

Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Sinopsis

Sigue a Springsteen cuando era un joven músico en los albores de la fama mundial, tratando de reconciliar las presiones del éxito con los fantasmas de su pasado. Grabado en un viejo casete de cuatro pistas en su habitación en Nueva Jersey, Nebraska refleja un periodo trascendental de su vida y está lleno de personajes perdidos en busca de una razón para creer.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

marzo de 2026

8/10

(CASTELLANO) Lo mejor que puede hacer un biopic musical es que salgas del cine queriendo poner un disco. Springsteen: Deliver Me From Nowhere lo consigue. No te vende los estadios llenos ni los himnos coreados por miles; te mete en una habitación pequeña, casi asfixiante, donde un tipo flaco y lleno de dudas decide grabar Nebraska como si estuviera confesándose en voz baja. La película es deliberadamente contenida. Scott Cooper huye del espectáculo y apuesta por un tono seco, introspectivo, casi frío por momentos. Eso puede desconcertar a quien espere una biografía al uso, pero es precisamente lo que la diferencia de tantos biopics prefabricados. Aquí no se trata de celebrar la gloria del Boss, sino de entender por qué necesitó aislarse y grabar un disco tan oscuro y desnudo. Jeremy Allen White está formidable. No se limita a imitar; evoca. Hay gestos, miradas y una vulnerabilidad que hacen creíble a ese Springsteen atrapado entre el éxito masivo y su propio vacío interior. Que además ponga voz a las canciones suma autenticidad. No es una transformación de manual, es algo más íntimo. A ratos parece que no está interpretando a un icono, sino a un hombre que todavía no sabe cómo cargar con su propio mito. Eso no significa que la película esté libre de problemas. El guion cae en algunos flashbacks demasiado subrayados sobre la infancia y la relación con el padre, y en ciertos momentos se asoma un tufillo a hagiografía que resta filo al retrato. También es verdad que la narración puede sentirse convencional en su estructura, aunque el enfoque sea más arriesgado que el de otros títulos del género. Donde realmente brilla es en el proceso creativo. Las escenas que muestran la grabación lo-fi de Nebraska, la decisión de no “arreglar” las imperfecciones, el miedo a decepcionar a la industria… ahí la película respira. Se siente el silencio, la soledad y ese rechinar emocional que empujó a Springsteen a escribir desde un lugar mucho más sombrío que el de Born to Run. No es una obra grandilocuente ni revolucionaria. Es un estudio de personaje, a veces irregular, pero honesto. Y si logra que, al salir, quieras volver a escuchar “Atlantic City” o “Highway Patrolman” con otros oídos, entonces ha hecho algo muy bien. (ENGLISH) The best thing a music biopic can do is send you home wanting to play an album. Springsteen: Deliver Me From Nowhere does exactly that. Instead of stadium anthems and triumphant montages, it places you in a small, almost claustrophobic room where a thin, restless artist records Nebraska as if whispering a confession. Scott Cooper keeps the film deliberately restrained. He avoids spectacle in favour of a dry, introspective tone that can feel distant at times. For viewers expecting a conventional rise-and-fall biography, this may seem underwhelming. But that narrow focus is precisely what sets it apart from assembly-line rock biopics. This isn’t about glory; it’s about isolation and the need to strip everything back. Jeremy Allen White delivers a remarkably nuanced performance. Rather than impersonating Springsteen, he captures an emotional essence —the hesitation, the inwardness, the weight of expectation. His vocal work adds authenticity, and there are moments when you forget you’re watching an actor playing an icon. Instead, you see a man struggling to reconcile success with inner emptiness. The film isn’t flawless. Some flashbacks to childhood and the strained father relationship feel overly familiar, and at times there’s a faint whiff of reverence that softens the edges of what could have been a harsher portrait. Structurally, it remains more conventional than its tone suggests. Where it truly comes alive is in the creative process. The lo-fi recording sessions, the refusal to polish imperfections, the anxiety about alienating audiences —those scenes carry a quiet power. You feel the solitude that shaped Nebraska, and the artistic risk behind choosing vulnerability over spectacle. It’s not monumental cinema. It’s a character study —sometimes uneven, but sincere. And if it leaves you listening to “Atlantic City” with fresh ears, then it has done something meaningful.

Producción

20th Century Studios
The Gotham Group
TSG Entertainment

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