

“No todo tiene que hacerte sentir cómodo.”
Caza de brujas
Una profesora universitaria se encuentra en una encrucijada personal y profesional cuando una estudiante estrella acusa a uno de sus compañeros de trabajo y un oscuro secreto de su pasado amenaza con salir a la luz.
Dirección
Luca Guadagnino
Guion
Nora Garrett
Estreno
2025-10-09
Duración
139 min
Clasificación
16
Presupuesto
$70M
Recaudación
$9M
Idiomas
English, Deutsch
Dónde verlo
Incluido en suscripción


Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España
Sinopsis
Una profesora universitaria se encuentra en una encrucijada personal y profesional cuando una estudiante estrella acusa a uno de sus compañeros de trabajo y un oscuro secreto de su pasado amenaza con salir a la luz.
Temas
Reparto principal
16 actores
Julia Roberts
Alma Imhoff

Ayo Edebiri
Maggie Resnick

Andrew Garfield
Hank Gibson

Michael Stuhlbarg
Frederik Mendelssohn

Chloë Sevigny
Dr. Kim Sayers

Thaddea Graham
Katie

Will Price
Arthur

Christine Dye
Patricia

Lio Mehiel
Alex
David Leiber
Dean RJ Thomas
Lailani Olan
Faviola

Nora Garrett
Billie
Frankie Ferrari
Wendy

Burgess Byrd
Daphne Walgreens

Sadie Scott
Protestor
Ariyan Kassam
Peter
Reseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
diciembre de 2025
(CASTELLANO) Caza de brujas parte de un tema poderosísimo. Incómodo. Actual. De esos que obligan a posicionarse, o al menos a revisar certezas. El problema es que la película parece más interesada en demostrar lo lista que es que en contar una historia que te atrape emocionalmente. Y ahí, poco a poco, se va enfriando. Hay un tono pedante en muchos diálogos que acaba pasando factura. Es un tono reconocible, por desgracia: ese de ciertos discursos universitarios que suenan más a exhibición moral que a conversación real. Entiendo que hay una voluntad de retratar ese ambiente —y en ese sentido no es falso—, pero el resultado termina siendo agotador. Más que acercarte a los personajes, te empuja a mantenerlos a distancia. El mayor problema es que cuesta implicarse. El guion no te ofrece un punto de anclaje claro, ni emocional ni ético. Juega deliberadamente a no decir qué ocurrió exactamente, dejando huecos para que el espectador “debata”. Es una tendencia muy actual, sí, pero aquí se siente más como una coartada que como una decisión narrativa sólida. En lo personal, no tuve dudas sobre a quién creer —la víctima—, pero la película parece demasiado preocupada por no mojarse. Dicho eso, hay luces. Ayo Edebiri está magnífica. Su personaje, Maggie, tiene verdad, tiene fisuras, y es probablemente el rostro más humano de toda la historia. Cada vez que la película se acerca a ella, mejora. Se nota que hay una actriz con un talento enorme y una presencia que no necesita subrayados. Julia Roberts cumple con solvencia —muy bien, incluso—, pero ni su trabajo consigue tapar la sensación de artificio que sobrevuela todo el relato. Hay momentos logrados, atmósfera, buenas interpretaciones… pero el conjunto se siente más frío de lo que debería para un tema que exige precisamente lo contrario. Una película ambiciosa, provocadora en intención, pero que acaba alejando más de lo que acerca. Da que pensar, sí, pero deja poco poso emocional. (ENGLISH) After the Hunt starts from a powerful, deeply uncomfortable premise. One of those stories that almost forces you to take a side, or at least question your own certainties. The problem is that the film often seems more interested in proving how clever it is than in telling a story that truly pulls you in emotionally. And little by little, it grows cold. There is a pedantic tone in many of the dialogues that ends up working against it. Sadly, it’s a very recognizable tone — the kind you hear in certain university environments, where moral posturing replaces genuine conversation. I understand the intention to portray that world, and in that sense it isn’t inaccurate, but it becomes exhausting. Instead of drawing you closer to the characters, it pushes them away. The biggest issue is how hard it is to fully engage. The script refuses to offer a clear emotional or ethical anchor. It deliberately avoids telling us exactly what happened, leaving gaps so the audience can “debate.” That’s a fashionable approach right now, but here it feels more like a narrative shortcut than a meaningful choice. Personally, I had no doubt about who I believed — the victim — but the film seems overly concerned with staying neutral. That said, there are strong elements. Ayo Edebiri is excellent. Her character, Maggie, feels real, fragile, and human — arguably the film’s emotional core. Every time the story stays with her, it improves noticeably. Julia Roberts delivers a very solid performance as well, but not even she can fully overcome the sense of artificiality hovering over the entire film. There are effective moments, atmosphere, and strong acting, yet the whole experience feels strangely distant for a subject that demands emotional closeness. An ambitious and provocative film in intent, but one that ultimately keeps you at arm’s length. It encourages thought, yes, but leaves little emotional aftertaste.
Producción

















