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La asistenta

Todos escondemos secretos

La asistenta

7.3/10 · 2929 votos
2025· 131 min18

Una joven (Sydney Sweeney), con un pasado complicado comienza a trabajar como asistenta en la lujosa casa de los Winchester. A medida que se adentra en la vida de la familia, descubrirá secretos oscuros que pondrán en peligro su seguridad, pero quizá ya sea demasiado tarde... Adaptación de la novela de Freida McFadden.

IMDb ↗

Dirección

Paul Feig

Guion

Rebecca Sonnenshine

Estreno

2025-12-18

Duración

131 min

Clasificación

18

Presupuesto

$35M

Recaudación

$400M

Idiomas

English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

Amazon Prime Video
Amazon Prime Video with Ads

Alquiler

Apple TV Store
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Compra

Apple TV Store
Amazon Video

Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Parte de la saga

The Housemaid Collection

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Sinopsis

Una joven (Sydney Sweeney), con un pasado complicado comienza a trabajar como asistenta en la lujosa casa de los Winchester. A medida que se adentra en la vida de la familia, descubrirá secretos oscuros que pondrán en peligro su seguridad, pero quizá ya sea demasiado tarde... Adaptación de la novela de Freida McFadden.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

agosto de 2026

7/10

(CASTELLANO) *La asistenta* está bien. Es entretenida, tiene ritmo, buenos actores y sabe jugar con ese tipo de thriller doméstico en el que casi nadie es exactamente lo que parece. El problema, al menos para mí, es que buena parte de sus sorpresas dejaron de serlo bastante antes de que la película decidiera revelarlas. No he leído la novela de Freida McFadden, así que llegaba sin conocer la historia. Aun así, después de haber visto tantísimas películas de suspense, relaciones tóxicas, casas perfectas y familias que esconden cosas, algunas situaciones se ven venir con bastante facilidad. No porque estén necesariamente mal planteadas, sino porque el género ya ha utilizado muchas veces mecanismos parecidos. Eso puede cambiar completamente la experiencia según quién la vea. Si alguien llega sin demasiado equipaje de thrillers de este estilo, probablemente disfrute mucho más de sus giros. La película sabe colocarlos, cambia nuestra percepción de determinados personajes y consigue que algunas escenas anteriores adquieran otro significado cuando conocemos más información. Sydney Sweeney funciona bien como Millie. Tiene esa mezcla de vulnerabilidad y desconfianza necesaria para que entremos en la historia con ella. Desde el principio sabemos que hay algo en su pasado y que aceptar ese trabajo supone una oportunidad que necesita aprovechar, aunque la casa a la que llega empiece muy pronto a transmitir la sensación de que algo no encaja. Pero para mí Amanda Seyfried es quien se lleva buena parte de la película. Nina es un personaje diseñado para desconcertar y Seyfried disfruta muchísimo moviéndose entre distintos registros. Puede resultar encantadora, insoportable, imprevisible o directamente inquietante en cuestión de minutos. Esa inestabilidad es una de las cosas que mejor mantienen viva la película. Brandon Sklenar también encaja en el juego, porque aquí prácticamente todos los personajes están construidos para que el espectador dude de ellos en algún momento. La película se divierte cambiando continuamente nuestras simpatías y sospechas. Paul Feig dirige todo con bastante elegancia. La casa, la ropa, los espacios perfectamente ordenados y la apariencia de vida ideal contrastan continuamente con la sensación de que algo desagradable está sucediendo debajo. Visualmente es un thriller muy limpio, incluso demasiado bonito por momentos, pero esa artificialidad también forma parte de su personalidad. La película funciona mejor cuando abraza su condición de entretenimiento pulp. Cuanto menos intenta parecer un gran drama psicológico y más se entrega al juego, los secretos y los excesos, más divertida resulta. Hay situaciones bastante improbables y personajes que toman decisiones que existen fundamentalmente porque la trama necesita avanzar hacia el siguiente giro. Si uno empieza a analizar demasiado determinadas acciones, el mecanismo se vuelve bastante visible. Pero tampoco creo que *La asistenta* quiera ser una película especialmente realista. Quiere atraparte, hacer que sospeches de todo el mundo y cambiar las reglas varias veces hasta llegar a un último tramo bastante más desatado. Y ahí gana energía. Cuando deja atrás parte de la construcción inicial y las piezas empiezan a colocarse, la película se vuelve más divertida, más oscura y también más exagerada. Mi problema sigue siendo la previsibilidad. No necesitaba haber leído el libro para intuir demasiadas cosas. Puede que simplemente sea consecuencia de haber visto mucho cine del género, porque reconozco que para alguien que llegue de nuevas varios de esos giros pueden funcionar perfectamente. Eso no significa que la película esté mal. Al contrario: sabe entretener, está bien interpretada y tiene suficiente mala leche para no convertirse simplemente en otro thriller de plataforma que uno olvida mientras aparecen los créditos. No es una película que me haya sorprendido demasiado, pero sí una que he visto con interés hasta el final. Y en un género que vive precisamente de sorprender, eso tiene su mérito. (ENGLISH) *The Housemaid* is good. It is entertaining, well paced, well acted and understands the pleasures of a domestic thriller in which almost nobody is exactly what they appear to be. My problem is that many of its surprises stopped being surprising long before the film officially revealed them. I have not read Freida McFadden’s novel, so I went in without knowing the story. Even so, after watching so many thrillers about toxic relationships, perfect houses and families hiding secrets, several developments are fairly easy to anticipate. That does not necessarily mean they are badly constructed; the genre has simply used similar mechanisms many times before. That will probably change the experience depending on the viewer. Someone approaching this kind of story without years of thriller baggage may enjoy the twists much more. The film knows how to place them, change our perception of certain characters and make earlier scenes look different once new information appears. Sydney Sweeney works well as Millie. She has the necessary mixture of vulnerability and suspicion to bring us into the story with her. We know from the beginning that something exists in her past and that this job represents an opportunity she desperately needs, even as the house quickly begins to feel wrong. For me, however, Amanda Seyfried steals much of the film. Nina is designed to keep us uncertain, and Seyfried clearly enjoys moving between different registers. She can seem charming, unbearable, unpredictable or genuinely disturbing within minutes. That instability is one of the film’s strongest elements. Brandon Sklenar also fits the game because practically every character is constructed to make us question them at some point. The film enjoys constantly shifting our sympathies and suspicions. Paul Feig directs everything with considerable polish. The house, clothes, immaculate spaces and appearance of a perfect life constantly contrast with the feeling that something unpleasant exists underneath. Visually, it is a very clean thriller, perhaps too attractive at times, although that artificiality also becomes part of its personality. The film works best when it embraces its pulp nature. The less it tries to behave like a profound psychological drama and the more it commits to secrets, manipulation and excess, the more enjoyable it becomes. There are improbable situations and characters making decisions mainly because the screenplay needs to reach its next twist. If you analyse certain actions too closely, the machinery becomes easy to see. But *The Housemaid* is not really aiming for realism. It wants to pull you in, make you distrust everyone and change the rules several times before reaching a much wilder final stretch. And that is where it gains energy. Once the initial setup gives way to the pieces falling into place, the film becomes darker, funnier and more excessive. My main problem remains predictability. I did not need to read the book to anticipate too much of what was coming. That may simply be the consequence of having watched a lot of this kind of cinema, because I can easily imagine several twists working perfectly for viewers who come to the story fresh. That does not make it a bad film. Quite the opposite: it knows how to entertain, the performances are strong and it has enough bite to avoid becoming another anonymous streaming thriller forgotten as soon as the credits begin. It did not surprise me very often, but it kept me interested until the end. For a genre built around surprise, that still counts for something.

Producción

Lionsgate
Media Capital Technologies
Hidden Pictures
Pretty Dangerous Pictures

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