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Me llaman Radio

Su coraje los hizo campeones.

Me llaman Radio

7.3/10 · 881 votos
2003· 109 minA

"Radio" es el apodo de un chico solitario y un poco retrasado al que conocen en su pueblo por su amor a la radio y a la música. No habla con nadie, pero un día Harold Jones, el entrenador del equipo de fútbol del instituto y el hombre más respetado del pueblo, se hace amigo suyo y se gana su confianza. A partir de entonces ante el chico se abre un nuevo mundo: ayuda a Jones en los entrenamientos y en los partidos e incluso asiste a sus clases en la escuela. Relato basado en hechos reales.

IMDb ↗

Dirección

Michael Tollin

Guion

Mike Rich

Estreno

2003-10-24

Duración

109 min

Clasificación

A

Presupuesto

$35M

Recaudación

$53M

Idiomas

English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

Netflix

Alquiler

Apple TV Store
Google Play Movies
Amazon Video

Compra

Apple TV Store
Google Play Movies
Amazon Video

Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Sinopsis

"Radio" es el apodo de un chico solitario y un poco retrasado al que conocen en su pueblo por su amor a la radio y a la música. No habla con nadie, pero un día Harold Jones, el entrenador del equipo de fútbol del instituto y el hombre más respetado del pueblo, se hace amigo suyo y se gana su confianza. A partir de entonces ante el chico se abre un nuevo mundo: ayuda a Jones en los entrenamientos y en los partidos e incluso asiste a sus clases en la escuela. Relato basado en hechos reales.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

junio de 2026

5/10

(CASTELLANO) Me llaman Radio tiene una de esas historias reales que, sobre el papel, parecen hechas para emocionar: un entrenador de fútbol americano que se acerca a un joven marginado, una comunidad que aprende a mirarlo de otra manera y un vínculo humano que debería sostener toda la película. El problema es que el cine no funciona solo por tener buenos sentimientos. También necesita mirada, pudor y una forma honesta de contar. La película quiere conmover desde el primer momento, pero se le nota demasiado la intención. Busca la lágrima fácil, y eso no siempre funciona, aunque tengas delante a actores muy buenos. Ed Harris aporta seriedad, Cuba Gooding Jr. se entrega al papel y el reparto intenta dar humanidad a una historia que, en otras manos, podría haber sido mucho más limpia y verdadera. Pero la película insiste tanto en subrayar lo noble, lo bonito y lo ejemplar que acaba quitándole fuerza a lo que cuenta. El mayor problema es el tono. Me llaman Radio parece tener miedo de cualquier zona incómoda. Habla de integración, diferencia, prejuicio, discapacidad, racismo y clase social, pero muchas veces lo hace desde una superficie demasiado amable. En vez de entrar de verdad en lo que duele, prefiere convertirlo todo en una fábula cálida, con música emotiva, gestos bondadosos y momentos diseñados para que el espectador se sienta bien consigo mismo. Eso no significa que no tenga escenas eficaces. Algunas funcionan porque la historia de base tiene fuerza y porque Ed Harris sabe transmitir decencia sin necesidad de grandes discursos. También hay momentos en los que la relación entre los personajes asoma con cierta sinceridad. Pero cada vez que la película podría ser más compleja, más incómoda o más adulta, elige el camino fácil. Y ahí es donde se queda corta. Una película basada en hechos reales no debería usar esa etiqueta como escudo emocional. La realidad puede ser inspiradora, sí, pero también contradictoria, dura y llena de zonas grises. Me llaman Radio prefiere ordenar todo para que encaje en una lección bonita, y por eso termina pareciendo menos vida y más producto diseñado para tocar la fibra. No es una película insoportable. Se deja ver, tiene buenos actores y puede emocionar a quien entre en su juego sin demasiadas defensas. Pero su ternura resulta demasiado calculada, demasiado limpia, demasiado cómoda. Quiere hablar del mejor lado del ser humano, pero lo hace de una manera tan sentimental que acaba debilitando su propia historia. (ENGLISH) Radio has one of those true stories that, on paper, seem made to move you: a high school football coach who reaches out to a marginalized young man, a community that learns to see him differently, and a human bond that should carry the whole film. The problem is that cinema does not work only because it has good intentions. It also needs perspective, restraint and an honest way of telling the story. The film wants to move you from the very beginning, but its intentions are too visible. It goes for the easy tear, and that does not always work, even when you have very good actors. Ed Harris brings seriousness, Cuba Gooding Jr. gives himself fully to the role, and the cast tries to bring humanity to a story that, in other hands, could have felt much cleaner and truer. But the film insists so much on underlining what is noble, beautiful and exemplary that it ends up weakening what it is trying to tell. The biggest problem is the tone. Radio seems afraid of any uncomfortable area. It deals with integration, difference, prejudice, disability, racism and class, but often does so from a surface that is far too gentle. Instead of truly entering what hurts, it prefers to turn everything into a warm fable, with emotional music, kind gestures and moments designed to make the viewer feel good. That does not mean it has no effective scenes. Some work because the story itself has strength and because Ed Harris can convey decency without needing big speeches. There are also moments when the relationship between the characters shows a certain sincerity. But every time the film could become more complex, more uncomfortable or more adult, it chooses the easy path. That is where it falls short. A film based on true events should not use that label as an emotional shield. Reality can be inspiring, yes, but it can also be contradictory, harsh and full of grey areas. Radio prefers to arrange everything so it fits into a nice lesson, and that is why it ends up feeling less like life and more like a product designed to pull at the heartstrings. It is not an unbearable film. It is watchable, it has good actors, and it may move viewers who accept its approach without much resistance. But its tenderness feels too calculated, too clean and too comfortable. It wants to speak about the best side of human nature, but it does so in such a sentimental way that it ends up weakening its own story.

Producción

Revolution Studios

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