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Arde Mississippi

1964. Cuando Estados Unidos estaba en guerra consigo mismo.

Arde Mississippi

7.7/10 · 2004 votos
1988· 128 min18

En 1964, en un pueblo sureño, donde el racismo está profundamente arraigado y el Ku Klux Klan sigue celebrando sus ritos y reuniones, tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro. Dos agentes del FBI, de caracteres muy diferentes, se harán cargo de la investigación. Allí chocarán con un comisario racista.

IMDb ↗

Dirección

Alan Parker

Guion

Chris Gerolmo

Estreno

1988-12-08

Duración

128 min

Clasificación

18

Presupuesto

$15M

Recaudación

$35M

Idiomas

English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

MGM Plus Amazon Channel

Alquiler

Apple TV Store
Amazon Video

Compra

Apple TV Store
Amazon Video

Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Sinopsis

En 1964, en un pueblo sureño, donde el racismo está profundamente arraigado y el Ku Klux Klan sigue celebrando sus ritos y reuniones, tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro. Dos agentes del FBI, de caracteres muy diferentes, se harán cargo de la investigación. Allí chocarán con un comisario racista.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

abril de 2025

8/10

(CASTELLANO) Arde Mississippi es una de esas películas que te remueven por dentro, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo hace. Desde el primer momento, deja claro que no va a suavizar nada: el racismo estructural, la violencia latente, la complicidad silenciosa de todo un pueblo. A ratos parece más una bofetada que una película, y en este caso es lo mejor que se puede decir. Willem Dafoe está fantástico, contenido y comprometido, frente a un Gene Hackman que va más sobrado de intensidad, pero que funciona como contrapunto. Juntos encarnan esa clásica pareja de opuestos forzados a entenderse, pero lo que realmente importa aquí es el entorno: ese sur profundo y podrido, lleno de odio y miedo, donde lo más peligroso no son los criminales, sino quienes los encubren. La película tiene un ritmo tenso, incómodo, con una puesta en escena que combina el thriller con una crudeza casi documental. Alan Parker consigue que lo que ves pese. A veces es predecible, otras cae en cierta simplificación de buenos contra malos, pero da igual. Porque lo que transmite, ese cabreo sordo, esa sensación de que la justicia llega tarde y mal, sigue siendo necesaria. Se puede criticar que no sea del todo fiel a los hechos, o que el enfoque sea demasiado desde el punto de vista blanco, pero la realidad es que consigue que te hierva la sangre. Y eso, para una peli de hace más de treinta años, sigue siendo un mérito enorme. No hay que verla como una clase de historia. Hay que verla como un grito. Como una forma de no olvidar que, aunque hayan cambiado las formas, la raíz del problema sigue ahí. Y viendo lo que votan algunos, más que nunca. (ENGLISH) Mississippi Burning is one of those films that gets under your skin—not just because of what it tells, but because of how it tells it. From the very start, it makes it clear it's not going to sugarcoat anything: systemic racism, ever-present violence, the silent complicity of an entire town. At times, it feels more like a punch in the gut than a film—and that’s the best thing about it. Willem Dafoe is fantastic, restrained and committed, while Gene Hackman goes a bit more over the top, but works well as a counterbalance. They’re the classic mismatched pair forced to work together, but the real main character is the setting: that deep, rotten South, full of hate and fear, where the most dangerous people aren’t the criminals—but those who protect them. The film moves at a tense, uneasy pace, with a visual style that mixes thriller elements with a raw, almost documentary feel. Alan Parker makes sure every scene weighs on you. Sometimes it's predictable, sometimes it simplifies things into a clear-cut battle between good and evil—but honestly, that doesn’t matter. Because what it communicates—that quiet, simmering anger, the feeling that justice always arrives late and half-hearted—is still painfully relevant. You can criticize it for not being fully faithful to the facts, or for centering the white perspective too much, but the truth is, it makes your blood boil. And for a film that’s over thirty years old, that’s a huge achievement. Don't watch it as a history lesson. Watch it as a scream. As a reminder that even if the methods have changed, the root of the problem is still here. And judging by what some people are voting for—now more than ever.

Producción

Orion Pictures

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