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Atilio Nalerio
junio de 2026
★ 6/10**Desgarradora historia de amor arruinada por el casting**
Esta es una historia basada en el libro _Amando en Tiempos de Silencio_ que el actor Tim Conigrave escribió para relatar sus peripecias amorosas con una relación iniciada en su adolescencia en un Instituto católico masculino de enseñanza secundaria. El guión recorre minuciosamente el encuentro, enamoramiento, convivencia, separaciones y reconciliaciones de una pareja gay que transcurre en los años inmediatamente anteriores a la aparición del SIDA en Australia. De la aceptación propia y del rechazo ajeno, de la vergüenza familiar y del orgullo de la pareja que, poco a poco, se convierten en activistas por la causa homosexual.
Es notable la economía de recursos dialógicos del guión para resumir y presentar con toda su crudeza el drama que se precipita con el desarrollo de la infección del HIV por parte de los protagonistas. Con extraordinarias actuaciones de la pareja protagónica Ryan Corr y Craig Stott (este último se sometió a una extrema dieta alimenticia que le permitiera bajar drásticamente de peso para algunas escenas) _y_ de los secundarios Guy Pearce, Sarah Snook, Anthony LaPaglia y Kerry Fox en los roles paternos de los personajes principales, todos y cada uno de ellos aplican un intenso trabajo de contención a la vez que una profunda dramatización de los hechos que se desencadenan en crescendo dando forma a una tragedia que te paraliza el corazón. Pero con tal maestría de la dirección que el tema propenso a caídas melodramáticas y lacrimógenas es mantenido a raya y a flote sin golpes bajos ni recursos amarillistas pero que culminan con un desenlace de ribetes desgarradores.
Una historia de amor sin concesiones y difícil de sostener en el tiempo, puesta a prueba a pesar de la inmadurez etaria de la pareja, transmite el amor y la pasión con escenas tan bien resueltas que no rozan —supongo— la sensibilidad del posible espectador heterosexual.
Sin embargo, a pesar de toda la perorata anterior esta película tiene imperdonablemente una falla sustancial que impide calificarla como una obra fuera de serie. Si bien —como ya he mencionado— la pareja protagónica tiene un desempeño actoral impecable, la edad verdadera de los artistas está muy (pero muy) por encima de los adolescentes de 14 años que inician la relación. Y a través del tiempo (se supone que es una relación que dura 15 años), en ningún momento tanto Corr como Stott no dan con el _psique du rol_ puesto que desde el principio aparentan tener alrededor de 30 años de edad (que, supongo, debe ser la edad real de los artistas). En desarrollos que implican un lapso tan extenso para un argumento hay, con un mínimo de sentido común, dos soluciones: a) utilizar 2 actores para el mismo personaje (uno adolescente y otro ya adulto), o b) que sea interpretado por un adolescente que luego podrá ser "envejecido" con maquillaje.
El delicado pulso narrativo de Neil Armfield y la extraordinaria labor de los guionistas fueron, lamentablemente, malogrados por culpa de un pésimo casting.
Vale la pena ver esta película para lamentarse por tamaño error de cálculo.