

“¿Quién roba a quién?”
Cien años de perdón
Un grupo de ladrones profesionales liderados por "El uruguayo" se dispone a robar un banco en Valencia. El objetivo es robar el mayor número de cajas de seguridad posibles. El plan es perfecto, pues el banco comunica a través de un túnel excavado con una estación de metro abandonada, por donde tienen pensado escapar.
Dirección
Daniel Calparsoro
Guion
Jorge Guerricaechevarría
Estreno
2016-03-03
Duración
98 min
Clasificación
12
Presupuesto
$7M
Recaudación
$9M
Idiomas
Español
Dónde verlo
Incluido en suscripción




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Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España
Sinopsis
Un grupo de ladrones profesionales liderados por "El uruguayo" se dispone a robar un banco en Valencia. El objetivo es robar el mayor número de cajas de seguridad posibles. El plan es perfecto, pues el banco comunica a través de un túnel excavado con una estación de metro abandonada, por donde tienen pensado escapar.
Temas
Reparto principal
16 actores
Luis Tosar
'Gallego'

Rodrigo de la Serna
'Uruguayo'

Raúl Arévalo
Ferrán

Jose Coronado
Mellizo

Patricia Vico
Sandra

Joaquín Furriel
'Loco'

Luciano Cáceres
Varela

Marian Álvarez
Cristina

Luis Callejo
Domingo

Miquel Fernández
Julio

Diego Starosta
Modesto
Pablo Andrés Pinto
Marco

Joaquín Climent
'El Puñetas'

Vicente Ayala
Ernesto

Maria Molins
Marina

Nani Jiménez
Laura
Reseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
agosto de 2026
(CASTELLANO) *Cien años de perdón* es un thriller muy entretenido. Empieza como una película de atracos bastante reconocible, con un grupo de hombres armados entrando en un banco de Valencia durante una mañana de lluvia, pero enseguida queda claro que allí nadie está contando toda la verdad y que el dinero no es necesariamente lo más importante que hay dentro de la cámara acorazada. La película avanza con bastante tensión porque el plan empieza a torcerse muy pronto. La lluvia inunda el túnel por el que pretendían escapar, la policía rodea el edificio y dentro del banco comienzan las sospechas. Los atracadores no parecen tener exactamente el mismo objetivo y los responsables de la entidad tampoco están demasiado interesados en proteger únicamente a los rehenes. Eso es lo que más me ha gustado: la sensación de que no puedes fiarte de nadie. Hay ladrones que ocultan información a sus propios compañeros, políticos intentando evitar que determinados secretos salgan a la luz, policías recibiendo órdenes extrañas y empleados del banco que saben bastante más de lo que dicen. Cada personaje parece estar jugando su propia partida. Luis Tosar está, como casi siempre, muy bien. Tiene esa presencia que consigue que incluso los momentos más exagerados resulten creíbles. Su personaje conserva cierta calma mientras todo se descontrola, aunque poco a poco también descubrimos que su posición dentro del grupo es más complicada de lo que parecía. Rodrigo de la Serna está todavía mejor. Su personaje resulta imprevisible, violento y muy inquietante. Cada vez que aparece da la sensación de que la situación puede estallar, y consigue que no sepamos si va a respetar el plan o va a terminar enfrentándose a todos. Es probablemente quien aporta mayor peligro a la historia. Raúl Arévalo, Joaquín Furriel y José Coronado completan un reparto muy sólido. La película funciona porque casi todos los personajes tienen algo que ocultar y porque los actores consiguen diferenciarlos con rapidez, algo importante en una historia que introduce muchas tramas en poco tiempo. Y Patricia Vico sale guapísima como la directora del banco. Además, su personaje no está simplemente allí para ser otra rehén. Sandra conoce lo que se esconde dentro de las cajas de seguridad y comprende muy pronto que el atraco forma parte de algo mucho mayor. Vico transmite bien esa mezcla de miedo, control y conocimiento de una situación en la que todos intentan utilizarla. Daniel Calparsoro dirige con ritmo y oficio. La lluvia constante, los espacios cerrados y la amenaza de que el plan fracase crean una atmósfera muy adecuada. El banco se convierte en una trampa tanto para los atracadores como para los rehenes, mientras fuera se desarrolla otra pelea relacionada con el poder y la corrupción. La película también intenta hablar de la crisis económica, los rescates bancarios y la corrupción política. No creo que profundice demasiado en esos temas, porque al final siempre manda el entretenimiento, pero sirven para que el atraco tenga algo más detrás que abrir cajas y llevarse el dinero. En algunos momentos se acumulan demasiados giros. Cada vez que parece que ya entendemos el plan aparece una nueva traición, una orden inesperada o un personaje que sabía algo desde el principio. Esa sucesión mantiene la atención, pero también obliga a aceptar algunas coincidencias y decisiones demasiado convenientes. Aun así, la película nunca pierde el ritmo. Tiene suspense, tensión, algún toque de humor y personajes que se van enfrentando entre ellos mientras el tiempo se agota. Quizá no sea especialmente original dentro del género, pero sabe utilizar muy bien sus elementos. *Cien años de perdón* es una película de atracos eficaz y muy entretenida, con un reparto excelente y una historia en la que casi todos mienten. Entras pensando que el conflicto está entre los ladrones y la policía, pero pronto descubres que hay muchos más bandos y que quizá quienes parecen más respetables sean también los más peligrosos. (ENGLISH) *To Steal from a Thief* is a highly entertaining thriller. It begins as a fairly recognizable bank-robbery film, with a group of armed men entering a bank in Valencia during a morning of heavy rain, but it soon becomes clear that nobody is telling the whole truth and that money may not be the most valuable thing inside the vault. The film creates tension because the plan begins to fail almost immediately. Rain floods the escape tunnel, the police surround the building and suspicion grows inside the bank. The robbers do not seem to share exactly the same objective, while those responsible for the institution are not interested only in protecting the hostages. That is what I enjoyed most: the feeling that nobody can be trusted. Some robbers hide information from their own partners, politicians try to prevent certain secrets from becoming public, police officers receive suspicious orders and bank employees know far more than they admit. Every character appears to be playing a separate game. Luis Tosar is, as usual, very good. He has the presence required to make even the more exaggerated moments feel convincing. His character tries to remain calm while everything collapses, although his position within the group gradually becomes more complicated than it first appeared. Rodrigo de la Serna is even better. His character is unpredictable, violent and genuinely unsettling. Whenever he appears, the situation feels ready to explode. He brings most of the danger to the film because we never know whether he will follow the plan or turn against everyone else. Raúl Arévalo, Joaquín Furriel and José Coronado complete a strong cast. The film works because almost every character is hiding something and the actors quickly give each of them a distinct personality. Patricia Vico also looks stunning as the bank director. More importantly, Sandra is not simply another hostage. She knows what is hidden inside the safe-deposit boxes and quickly realizes that the robbery is part of something much larger. Vico conveys fear, control and the awareness that everyone around her is trying to use her. Daniel Calparsoro directs with pace and confidence. The constant rain, enclosed spaces and threat of the plan collapsing create an effective atmosphere. The bank becomes a trap for both robbers and hostages, while another conflict involving power and corruption develops outside. The film also touches on the financial crisis, bank bailouts and political corruption. It does not explore these subjects very deeply, because entertainment always comes first, but they give the robbery more meaning than simply stealing money. At times, there are too many twists. Whenever the plan seems clear, another betrayal, suspicious order or hidden connection appears. This keeps the film moving, but it also requires the audience to accept several convenient coincidences. Even so, it never loses momentum. It has suspense, tension, touches of humor and characters turning against one another as time runs out. It may not be especially original, but it uses the familiar elements of the genre very effectively. *To Steal from a Thief* is an efficient and very entertaining robbery thriller with an excellent cast and a story in which almost everyone is lying. You begin by thinking the conflict is between the robbers and the police, only to discover that there are many more sides and that the most respectable people may also be the most dangerous.
Producción





















