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Máquina de guerra

Una Película de David Michôd

Máquina de guerra

5.6/10 · 1262 votos
2017· 122 min16

Tras el 11S, un condecorado general recibe el encargo de comandar las tropas estadounidenses en Afganistán. Intereses políticos, alianzas y trampas de todo tipo acompañarán su recorrido hasta el campo de batalla. Adaptación de la novela "The Operators", una sátira sobre las operaciones militares que sucedieron a los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

IMDb ↗

Dirección

David Michôd

Guion

David Michôd

Estreno

2017-05-26

Duración

122 min

Clasificación

16

Presupuesto

$60M

Idiomas

پښتو, English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

Netflix
Netflix Standard with Ads

Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Sinopsis

Tras el 11S, un condecorado general recibe el encargo de comandar las tropas estadounidenses en Afganistán. Intereses políticos, alianzas y trampas de todo tipo acompañarán su recorrido hasta el campo de batalla. Adaptación de la novela "The Operators", una sátira sobre las operaciones militares que sucedieron a los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

agosto de 2026

4/10

(CASTELLANO) *Máquina de guerra* me ha aburrido bastante. Y reconozco que quizá no la vi en el mejor momento, porque me pilló en un mal día y eso siempre influye. Pero incluso teniendo eso en cuenta, la película no consiguió atraerme prácticamente en ningún momento. De hecho, hubo ratos en los que directamente no entendía muy bien qué me estaba contando ni hacia dónde quería ir. Y no porque la historia sea especialmente compleja, sino porque el tono nunca termina de asentarse. Quiere ser una sátira sobre la guerra de Afganistán, una comedia política, una crítica al ejército estadounidense y también, por momentos, una película bélica más seria. El problema es que todas esas piezas parecen empujarse unas a otras en lugar de complementarse. A veces parece que deberíamos reírnos. Otras, que deberíamos indignarnos. Y en otras simplemente esperar a que algo ocurra. Brad Pitt interpreta a un general construido claramente como caricatura. La forma de andar, de hablar, de moverse y de relacionarse con los demás está exagerada desde el principio. Entiendo perfectamente lo que busca, pero a mí no terminó de funcionarme. Pitt se entrega por completo al personaje, eso sí. No parece estar haciendo el típico protagonista carismático que le hemos visto tantas veces. Aquí adopta una postura física extraña, una expresión casi permanente y una manera de comportarse que intenta convertir al general en representación de toda una estructura militar convencida de poder solucionar cualquier problema aplicando más estrategia, más tropas y más confianza en sí misma. La idea tiene sentido. El problema es que una caricatura sostenida durante más de dos horas necesita ser realmente divertida o realmente incisiva. Y para mí no fue ninguna de las dos cosas. La película gira alrededor de una contradicción interesante: intentar ganar una guerra en la que las propias condiciones políticas y sociales hacen prácticamente imposible definir qué significa exactamente ganar. El general cree que con suficientes recursos y un plan adecuado podrá cambiar la situación. A su alrededor aparecen políticos, militares, asesores y gobiernos aliados que funcionan con prioridades completamente diferentes. Ahí debería aparecer la sátira. Y aparece, pero de una forma demasiado dispersa. Hay conversaciones, reuniones, viajes, declaraciones y discusiones estratégicas que deberían construir una especie de absurdo burocrático, pero muchas veces simplemente hacen que la película avance con una lentitud desesperante. La voz en off tampoco ayuda demasiado. Hay tanta explicación, comentario irónico y exposición que en algunos momentos parece que alguien esté intentando decirnos continuamente por qué una escena debería resultar absurda en lugar de dejar que lo descubramos solos. Y entonces llega otro problema: si la comedia no te entra, queda muy poco a lo que agarrarse. No hay suficiente tensión para funcionar como película bélica. No hay suficiente emoción para funcionar como drama. Y no me hizo suficiente gracia para sostenerse como sátira. Eso explica bastante bien mi sensación durante buena parte del metraje: estaba mirando la pantalla, entendía que había una crítica detrás de todo aquello, pero no me interesaba demasiado seguirla. Hay momentos mejores. Cuando la película abandona durante un rato la caricatura y se acerca a las consecuencias reales de las decisiones militares, gana bastante. Ahí sí aparece algo más oscuro y más interesante: la distancia entre quienes diseñan una guerra desde despachos y quienes finalmente tienen que vivirla. Pero llega tarde y ocupa demasiado poco espacio. Visualmente está bien hecha y el reparto está lleno de buenos actores. No es una producción descuidada ni mucho menos. El problema es que todo parece mucho más interesante sobre el papel que mientras lo estás viendo. Quizá otro día me habría entrado mejor. Puede ser. Pero una película también tiene que conseguir despertarte cuando llegas cansado, no pedirte dos horas de paciencia esperando a que conectes con ella. Yo no conecté. *Máquina de guerra* pretende explicar el absurdo de una guerra imposible de ganar y termina atrapada en otro tipo de absurdo: una sátira que no me resultó especialmente divertida, una película bélica que apenas me interesó como película bélica y una historia que durante demasiado tiempo no supe muy bien hacia dónde iba. Brad Pitt se esfuerza muchísimo. Yo también. (ENGLISH) *War Machine* bored me quite a lot. I should admit that I probably did not watch it on the best possible day, because I was already tired and distracted, and that always affects the experience. Even taking that into account, however, the film never really pulled me in. There were long stretches where I was not even entirely sure what it wanted me to focus on or where it was going. Not because the story is especially complicated, but because the tone never settles. It wants to be a satire of the Afghanistan war, a political comedy, a criticism of the American military system and, occasionally, a more serious war film. The problem is that those elements seem to compete with each other instead of working together. Sometimes we are apparently supposed to laugh. Sometimes we are supposed to be angry. And sometimes we simply wait for something to happen. Brad Pitt plays the general as an obvious caricature. The walk, voice, posture and entire physical performance are exaggerated from the beginning. I understand what he is doing, but it did not really work for me. Pitt commits completely to the character. This is not his usual charismatic leading-man performance. He adopts a strange physicality and a permanently intense expression that turn the general into a symbol of a military structure convinced that every problem can be solved through more strategy, more troops and more confidence. The idea makes sense. But a caricature sustained for more than two hours needs to be genuinely funny or genuinely sharp. For me, it was neither. The film is built around an interesting contradiction: trying to win a war in which the political and social conditions make it almost impossible to define what winning actually means. The general believes enough resources and the right plan can transform the situation. Around him are politicians, soldiers, advisers and allied governments operating according to completely different priorities. That should be where the satire becomes powerful. It is there, but it feels too scattered. Meetings, trips, statements and strategic discussions are meant to build a sense of bureaucratic absurdity, but too often they simply make the movie feel painfully slow. The narration does not help. There is so much explanation, ironic commentary and exposition that sometimes it feels as though the film is constantly telling us why a scene is absurd instead of allowing us to discover that ourselves. And then another problem appears: if the comedy does not work for you, there is not much left to hold onto. There is not enough tension for it to work as a war film. Not enough emotion for a drama. And it was not funny enough for me to sustain itself as satire. That describes my experience through much of the runtime: I could understand the criticism underneath everything, but I was not particularly interested in following it. There are better moments. Whenever the film moves away from caricature and gets closer to the actual consequences of military decisions, it improves. There is something darker and more interesting in the distance between those who design wars from offices and those who ultimately have to live through them. Unfortunately, that material arrives too late and occupies too little of the film. Visually, it is well made and the cast is full of talented actors. This is not a careless production. The problem is that everything sounds more interesting on paper than it feels while watching it. Maybe on another day I would have connected with it more. Possibly. But a film also has to wake you up when you arrive tired, rather than asking for two hours of patience while you wait to connect. I never did. *War Machine* tries to explain the absurdity of an unwinnable war and ends up trapped in another kind of absurdity: a satire that was not especially funny, a war film that barely interested me as a war film, and a story that spent too long making me wonder where it was going. Brad Pitt works very hard. So did I.

Producción

Plan B Entertainment
Blue-Tongue Films

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