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Alpha

Los líderes nacen desde la supervivencia.

Alpha

6.6/10 · 2809 votos
2018· 105 min7

Alpha es una aventura épica ambientada en la última Edad de Hielo. Europa, 20.000 años atrás. En mitad de su primera cacería con el grupo de élite de su tribu, un joven es herido y dado por muerto. Al despertar se encontrará débil y solo, y deberá aprender a sobrevivir y abrirse camino ante la dura y cruel naturaleza. Acompañado a regañadientes de un lobo abandonado por su manada, los dos aprenderán a confiar el uno en el otro, convertirse en aliados y superar los innumerables peligros para, contra toda posibilidad, encontrar el camino a casa antes de que llegue el letal invierno.

IMDb ↗

Dirección

Albert Hughes

Guion

Albert Hughes, Dan Wiedenhaupt

Estreno

2018-08-17

Duración

105 min

Clasificación

7

Presupuesto

$51M

Recaudación

$100M

Idiomas

English

Dónde verlo

Incluido en suscripción

Netflix
Netflix Standard with Ads

Alquiler

Apple TV Store
Movistar Plus+ Ficción Total
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Compra

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Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Sinopsis

Alpha es una aventura épica ambientada en la última Edad de Hielo. Europa, 20.000 años atrás. En mitad de su primera cacería con el grupo de élite de su tribu, un joven es herido y dado por muerto. Al despertar se encontrará débil y solo, y deberá aprender a sobrevivir y abrirse camino ante la dura y cruel naturaleza. Acompañado a regañadientes de un lobo abandonado por su manada, los dos aprenderán a confiar el uno en el otro, convertirse en aliados y superar los innumerables peligros para, contra toda posibilidad, encontrar el camino a casa antes de que llegue el letal invierno.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

agosto de 2026

7/10

(CASTELLANO) No sabemos cómo ocurrió. Probablemente nunca lo sabremos. En algún momento de la prehistoria, humanos y lobos dejaron de verse únicamente como competidores y comenzó una relación que, miles de años después, ha terminado con perros durmiendo en nuestros sofás, esperando detrás de una puerta o formando parte de una familia. *Alpha* imagina ese momento. Y a mí esa idea me gusta muchísimo. No porque la película pretenda explicar científicamente cómo nació el perro doméstico. La realidad debió de ser infinitamente más lenta y compleja. Lo que hace Albert Hughes es mucho más sencillo y también más bonito: convertir ese proceso en una historia. Un chico. Un lobo. Dos seres que inicialmente deberían temerse y que descubren que juntos tienen más posibilidades de sobrevivir. A partir de ahí, *Alpha* es una aventura de supervivencia bastante clásica. Keda queda separado de su grupo en un mundo en el que prácticamente todo puede matarlo. El frío, el hambre, los animales, las heridas y la inmensidad del paisaje convierten el regreso a casa en una sucesión de dificultades. No hay demasiadas sorpresas en esa estructura. Tampoco las necesita. Porque lo que realmente importa es cómo cambia poco a poco la relación entre Keda y el animal. Primero hay miedo. Después necesidad. Luego confianza. Y finalmente aparece algo mucho más reconocible. Compañía. Me gusta especialmente que esa relación nazca de la supervivencia y no de un sentimentalismo inmediato. Ninguno de los dos necesita al otro porque la película quiera decirnos que los animales son maravillosos. Se necesitan porque están solos y porque cooperar aumenta sus posibilidades de seguir vivos. La emoción viene después. Y precisamente por eso funciona. Hay pequeños gestos que cualquier persona que haya convivido con un perro reconoce miles de años después: observar dónde está el otro, dormir cerca, compartir comida, esperar, seguirlo, protegerlo. Ahí *Alpha* encuentra algo bastante hermoso. No estamos viendo literalmente cómo nació nuestra relación con los perros. Estamos viendo cómo podría haber empezado. La película funciona también como aventura. Kodi Smit-McPhee sostiene buena parte del metraje prácticamente solo, y la evolución de Keda resulta convincente: comienza como alguien que todavía no parece preparado para el mundo al que pertenece y termina aprendiendo a sobrevivir sin convertirse simplemente en una máquina de matar. Eso también conecta con el animal. La supervivencia no consiste únicamente en imponerse. A veces consiste en colaborar. Visualmente, *Alpha* es espectacular. Los paisajes son enormes, hermosos y hostiles. La naturaleza nunca parece estar allí únicamente para resultar bonita: recuerda constantemente lo pequeño que es un ser humano dentro de ese mundo. Hay nieve. Hielo. Montañas. Noches inmensas. Y una sensación bastante conseguida de estar atravesando un planeta que todavía no ha sido domesticado. Es verdad que algunas imágenes están muy estilizadas y que por momentos se nota demasiado la intención de crear una gran postal prehistórica. No siempre parece un mundo real. A veces parece una versión idealizada de él. Pero tampoco me molestó demasiado. Porque *Alpha* nunca me interesó como documento histórico. Me interesó como fábula. Y como fábula tiene una idea central extraordinariamente sencilla: quizá uno de los pasos más importantes de nuestra historia ocurrió cuando dos especies que podían haberse matado descubrieron que era mejor caminar juntas. Eso es lo que permanece cuando termina. Pensar en aquel lobo y después mirar cualquier perro actual. Miles de años separan ambas imágenes. Pero algo empezó en algún momento. No sabemos cuándo. No sabemos cómo. *Alpha* tampoco. Simplemente imagina que pudo parecerse un poco a esto. Y me parece un homenaje muy bonito a la amistad más antigua que hemos construido con otra especie. (ENGLISH) We do not know how it happened. We probably never will. At some point in prehistory, humans and wolves stopped seeing each other only as competitors, beginning a relationship that thousands of years later has resulted in dogs sleeping on our sofas, waiting behind doors and becoming members of our families. *Alpha* imagines that moment. And I really like that idea. Not because the film is attempting to scientifically explain the birth of the domestic dog. Reality was almost certainly far slower and more complicated. Albert Hughes does something simpler and, for me, more beautiful: he turns that process into a story. A boy. A wolf. Two creatures that should initially fear each other discovering that together they have a better chance of surviving. From there, *Alpha* is a fairly traditional survival adventure. Keda becomes separated from his group in a world where almost everything can kill him. Cold, hunger, animals, injuries and the enormous landscape turn his journey home into a succession of challenges. There are few surprises in that structure. It does not really need them. What matters is how the relationship between Keda and the animal gradually changes. First there is fear. Then necessity. Then trust. Finally, something much more familiar appears. Companionship. I especially like that their relationship begins through survival rather than immediate sentimentality. They do not need each other because the screenplay wants to tell us animals are wonderful. They need each other because both are alone and cooperation improves their chances of staying alive. Emotion comes later. That is why it works. There are small gestures that anyone who has lived with a dog can recognize thousands of years later: checking where the other is, sleeping nearby, sharing food, waiting, following and protecting. That is where *Alpha* finds something genuinely beautiful. We are obviously not literally watching the birth of our relationship with dogs. We are watching one imagined possibility for how it might have begun. The film also works as an adventure. Kodi Smit-McPhee carries much of it almost alone, and Keda's development is convincing. He begins as someone apparently unprepared for the world around him and gradually learns how to survive without simply becoming a killing machine. That also connects him to the animal. Survival is not always about domination. Sometimes it is about cooperation. Visually, *Alpha* is spectacular. The landscapes are enormous, beautiful and hostile. Nature never seems present simply to look attractive; it constantly reminds us how small a human being is within this world. Snow. Ice. Mountains. Huge nights. There is a strong sense of moving across a planet that has not yet been domesticated. Some of the imagery is admittedly highly stylized, occasionally turning prehistoric life into something closer to a magnificent postcard than a completely believable environment. That did not bother me very much. Because *Alpha* never interested me as a historical document. It interested me as a fable. And as a fable, its central idea is wonderfully simple: perhaps one of the most important developments in our history began when two species that could have killed each other discovered that walking together worked better. That is what remains after the film ends. Think about that wolf. Then look at any dog today. Thousands of years separate those images. But something began somewhere. We do not know when. We do not know exactly how. Neither does *Alpha*. It simply imagines that perhaps it looked a little like this. And I find that a beautiful tribute to the oldest friendship humanity has built with another species.

Producción

Studio 8
Columbia Pictures
Fosun Pictures

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