

Hogar
Javier Muñoz era un ejecutivo publicitario de éxito pero, tras un año en el paro, él y su familia se ven obligados a dejar el piso que ya no se pueden permitir. Un día, Javier descubre que aún conserva un juego de llaves de su antigua casa, y empieza a espiar a la joven pareja que ahora vive allí. Poco a poco, Javier empezará a infiltrarse en la vida de los nuevos propietarios, decidido a intentar recuperar la vida que ha perdido… a costa de quien sea.
Dirección
David Pastor, Àlex Pastor
Guion
Àlex Pastor, David Pastor
Estreno
2020-03-25
Duración
100 min
Clasificación
16
Idiomas
Español
Dónde verlo
Incluido en suscripción


Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España
Sinopsis
Javier Muñoz era un ejecutivo publicitario de éxito pero, tras un año en el paro, él y su familia se ven obligados a dejar el piso que ya no se pueden permitir. Un día, Javier descubre que aún conserva un juego de llaves de su antigua casa, y empieza a espiar a la joven pareja que ahora vive allí. Poco a poco, Javier empezará a infiltrarse en la vida de los nuevos propietarios, decidido a intentar recuperar la vida que ha perdido… a costa de quien sea.
Temas
Reparto principal
16 actores
Javier Gutiérrez
Javier

Mario Casas
Tomás

Bruna Cusí
Lara

Ruth Díaz
Marga
Iris Vallés Torres
Mónica
Cristian Muñoz
Dani

David Ramírez
Damián

David Selvas
Darío

David Verdaguer
Raul

Victoria Luengo
Natalia
Raül Ferre
Lucas
Ernesto Collado
Profesor
Yaneys Cabrera
Araceli (as Yaneris Cabrera)

Eli Iranzo
Amparo

Júlia Molins
Chica Joven
Frederic Llobregat
Hombre Obeso
Reseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
agosto de 2026
(CASTELLANO) *Hogar* entretiene. Tiene una buena idea de partida, un ambiente incómodo y un personaje central que da bastante miedo precisamente porque no parece un monstruo, sino alguien que podría existir perfectamente. El problema es que casi todo funciona gracias a Javier Gutiérrez. Si la película dependiera de Mario Casas, se habría hundido nada más empezar. Javier Muñoz fue un publicista de éxito, vivió en un piso espectacular y creyó durante demasiado tiempo que esa vida le pertenecía. Cuando pierde el trabajo, el dinero y el estatus, no acepta la caída. Sigue aferrado a su antigua casa y a todo lo que representaba: poder, reconocimiento y la sensación de haber ganado. La película acierta al convertir esa obsesión en algo progresivo. Javier no empieza como un psicópata evidente. Primero mira, después entra, luego manipula y acaba convirtiendo la vida de otra familia en su propio proyecto personal. Lo inquietante está en ver cómo cada paso parece pequeño hasta que ya es demasiado tarde. Javier Gutiérrez está magnífico. Puede resultar educado, miserable, amenazante y patético casi dentro de la misma escena. Su personaje produce rechazo, pero también curiosidad. Sabes que es capaz de cualquier cosa y, aun así, quieres seguir viendo hasta dónde llegará. Esa mezcla sostiene toda la película. Además, transmite muy bien la humillación de alguien que no soporta dejar de ser importante. Javier no quiere únicamente recuperar un piso. Quiere recuperar la imagen que tenía de sí mismo. Su familia, el trabajo y los demás son piezas que mueve para volver a sentirse por encima de alguien. La parte social es bastante interesante. *Hogar* habla del éxito entendido como una identidad, de hombres incapaces de aceptar que su momento ha terminado y de una sociedad que mide el valor personal por el dinero, el trabajo y la casa. No desarrolla estas ideas con demasiada profundidad, pero están ahí y dan algo más de peso al thriller. Mario Casas, en cambio, me parece muy flojo. Su personaje debería ser fundamental para que la confrontación funcione, pero la interpretación se queda corta. No transmite demasiada complejidad ni consigue estar a la altura de Gutiérrez en las escenas que comparten. Cada vez que la película cambia de uno al otro, la diferencia resulta evidente. No es solo que Gutiérrez sea mejor, que lo es muchísimo. Es que Casas parece limitarse a poner cara seria, hablar bajo y confiar en que eso bastará para crear intensidad. No basta. Su personaje podía haber tenido más fuerza, más contradicciones y más presencia, pero termina siendo principalmente alguien sobre quien actúa el protagonista. Bruna Cusí está bastante mejor y aporta verdad a una parte familiar que podía haberse quedado en simple decoración. Ruth Díaz también funciona, aunque la historia está tan concentrada en Javier que los demás personajes no siempre reciben el espacio que necesitaban. La primera mitad es la más lograda. La forma en que Javier vuelve a introducirse en su antigua vida tiene tensión y resulta creíble dentro de la lógica del thriller. La película avanza despacio, pero mantiene la incomodidad porque sabes que está preparando algo y no sabes exactamente qué. Más adelante empiezan a aparecer coincidencias, comportamientos forzados y soluciones demasiado convenientes. La historia pierde algo de credibilidad para llegar donde quiere, y el tramo final se vuelve bastante previsible. Aun así, Gutiérrez continúa empujando la película y evita que se venga abajo del todo. *Hogar* no es un thriller especialmente original ni tan profundo como parece querer ser. Tiene agujeros, fuerza algunas situaciones y no todos sus actores están al mismo nivel. Pero entretiene, crea tensión y cuenta con una interpretación central excelente. Javier Gutiérrez entra en esa casa y se queda también con toda la película. Sin él, quedaría muy poco. (ENGLISH) *The Occupant* is entertaining. It has a strong premise, an uncomfortable atmosphere and a central character who is frightening precisely because he does not seem like a monster. The problem is that almost everything works because of Javier Gutiérrez. If the film depended on Mario Casas, it would collapse very quickly. Javier Muñoz was once a successful advertising executive. He lived in an impressive apartment and believed that lifestyle belonged to him. When he loses his job, money and status, he cannot accept the fall. He remains obsessed with his former home and everything it represented: power, recognition and the feeling that he had won. The film develops that obsession effectively. Javier does not begin as an obvious psychopath. First he watches, then he enters, later he manipulates, and eventually he turns another family’s life into his personal project. Each step seems small until the situation has already gone too far. Javier Gutiérrez is excellent. He can seem polite, pathetic, threatening and miserable within the same scene. His character is repulsive but also fascinating. You know he is capable of almost anything, yet you still want to see how far he will go. That tension carries the film. He also conveys the humiliation of a man who cannot tolerate becoming unimportant. Javier does not simply want his apartment back. He wants to recover the image he once had of himself. His family, work and other people become pieces he moves in order to feel superior again. The social aspect is interesting. *The Occupant* explores success as an identity, men unable to accept that their moment has passed, and a society that measures personal worth through money, employment and property. These ideas are not developed very deeply, but they give the thriller some extra weight. Mario Casas, however, is very weak. His character should be essential to the confrontation, but the performance never has enough force. He brings little complexity and cannot match Gutiérrez in their shared scenes. Whenever the film moves from one actor to the other, the difference is obvious. It is not only that Gutiérrez is much better. Casas seems to rely on a serious expression, a low voice and the hope that this will create intensity. It does not. His character could have had more contradictions and presence, but ends up functioning mainly as someone the protagonist manipulates. Bruna Cusí is considerably better and brings credibility to the family material. Ruth Díaz also works well, although the story is so focused on Javier that the supporting characters do not always receive enough space. The first half is the strongest. Javier’s gradual return into his former life creates real tension and remains believable within the thriller’s logic. The pace is slow, but the discomfort grows because you know he is preparing something. Later, the script begins to depend on coincidences, forced behavior and convenient solutions. The story loses credibility in order to reach its destination, and the final section becomes fairly predictable. Even then, Gutiérrez keeps pushing the film forward and prevents it from collapsing completely. *The Occupant* is not especially original or as profound as it sometimes wants to appear. It has plot holes, forced situations and a cast working at very different levels. But it remains entertaining, creates tension and contains an excellent central performance. Javier Gutiérrez enters that house and takes over the entire film. Without him, very little would remain.
Producción














