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Antes de amanecer

Cuando el amor llega sin avisar.

Antes de amanecer

8.0/10 · 4823 votos
1995· 105 minA

Céline (Julie Delpy) es una estudiante francesa que va a visitar a su abuela en Budapest. Jesse (Ethan Hawke) es un joven estadounidense que realiza un viaje a través de Europa luego de ser abandonado por su novia a quien realmente fue a visitar a España. Ambos se encuentran en un tren, en el trayecto entre Budapest y Viena. Llegados a Viena, Jesse debe descender, sin embargo, logra convencer a Céline para que pase una noche con él en la capital austríaca. En el curso de esa noche, se conocen a fondo, discuten y revelan cuestiones diversas como la vida, la muerte, el sexo.

IMDb ↗

Dirección

Richard Linklater

Guion

Richard Linklater, Kim Krizan

Estreno

1995-01-27

Duración

105 min

Clasificación

A

Presupuesto

$3M

Recaudación

$6M

Idiomas

English, Deutsch, Français

Dónde verlo

Alquiler

Apple TV Store
Rakuten TV
Google Play Movies
Amazon Video

Compra

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Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España

Parte de la saga

Antes de... - Colección

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Sinopsis

Céline (Julie Delpy) es una estudiante francesa que va a visitar a su abuela en Budapest. Jesse (Ethan Hawke) es un joven estadounidense que realiza un viaje a través de Europa luego de ser abandonado por su novia a quien realmente fue a visitar a España. Ambos se encuentran en un tren, en el trayecto entre Budapest y Viena. Llegados a Viena, Jesse debe descender, sin embargo, logra convencer a Céline para que pase una noche con él en la capital austríaca. En el curso de esa noche, se conocen a fondo, discuten y revelan cuestiones diversas como la vida, la muerte, el sexo.

Temas

Reparto principal

16 actores

Reseñas

M

Marco-Hugo Landeta Vacas

agosto de 2026

10/10

(CASTELLANO) De vez en cuando aparece una de esas pequeñas obras maestras que parecen muy sencillas y, sin embargo, contienen muchísimo. Dos personas se conocen en un tren, empiezan a hablar y deciden pasar unas horas juntas caminando por Viena. No hace falta más. Gracias, Linklater. Gracias, Julie Delpy. Gracias, Ethan Hawke. Lo extraordinario está en la naturalidad. Jesse y Céline no hablan como personajes diseñados para decir frases perfectas, sino como dos jóvenes que prueban ideas, se contradicen, exageran, se protegen y se van mostrando poco a poco. Un tema lleva a otro: el amor, la muerte, la familia, el sexo, la religión, el paso del tiempo o el miedo a equivocarse. Algunas conversaciones parecen trascendentales; otras, pequeñas tonterías. Así es precisamente como se conoce de verdad a alguien. Yo me identifico mucho con Jesse por esa facilidad para iniciar una conversación con una desconocida y acabar compartiendo durante unas horas algo que puede adquirir una importancia enorme. Me ha pasado muchas veces: conocer a alguien casi por casualidad, hablar durante horas y sentir que esa persona ya ocupa un lugar en tu vida, aunque quizá no vuelvas a verla o la relación termine siendo muy distinta de lo imaginado. Pero mentalmente me siento más cerca de Céline. Jesse tiende a protegerse mediante el cinismo y a presentar el amor como una ilusión que acabará decepcionándonos. Ella tampoco es ingenua, pero conserva una mirada más abierta y menos derrotista. Cree en la conexión sin necesidad de convertirla en una promesa eterna. Puede dudar y tener miedo, pero no utiliza esas dudas para negar de antemano lo que está sintiendo. La película entiende perfectamente que una conexión intensa no depende del tiempo acumulado. A veces se puede conocer durante años a una persona sin llegar a verla de verdad y, en cambio, bastan unas horas para que alguien descubra zonas de nosotros que permanecían escondidas. Jesse y Céline saben muy poco el uno del otro, pero comparten una sinceridad que quizá no podrían permitirse con quienes forman parte de sus vidas habituales. También existe el deseo de parecer más interesante ante el otro. Ambos quieren impresionar, aunque intenten disimularlo. Se observan, se corrigen y se preguntan constantemente qué estará pensando la otra persona. La escena de la tienda de discos, escuchando música dentro de una cabina y evitando mirarse directamente, expresa mucho más que un gran discurso romántico. Viena no es simplemente un fondo bonito. La ciudad les permite quedar suspendidos fuera de sus vidas. Caminan sin rumbo, entran en cafés, parques y calles vacías, y durante esa noche parece que el tiempo les pertenece. Saben que tiene un final, y precisamente por eso cada momento adquiere mayor intensidad. Richard Linklater dirige sin llamar la atención sobre sí mismo. No necesita grandes giros, conflictos artificiales ni una música que nos indique cuándo debemos emocionarnos. Confía en los actores, en las palabras, en los silencios y en los pequeños cambios que se producen mientras caminan. La película parece ligera, pero está cuidadosamente construida. Ethan Hawke consigue que Jesse resulte encantador incluso cuando se vuelve un poco arrogante o demasiado negativo. Julie Delpy aporta inteligencia, sensibilidad y una manera de observarlo que convierte a Céline en mucho más que la chica ideal que un estadounidense conoce durante un viaje. Los dos tienen una química extraordinaria, pero también parecen personas completas que existían antes de encontrarse. Lo más hermoso es que la película no intenta vender la idea de un amor perfecto. Jesse y Céline apenas se conocen, y ambos proyectan sobre el otro deseos, miedos y fantasías. Lo que comparten puede ser el comienzo de algo o limitarse a una noche excepcional. Pero eso no reduce su valor. Hay momentos que importan aunque no duren para siempre. El final resulta tan romántico precisamente porque contiene incertidumbre. La película no necesita garantizar que todo saldrá bien. Le basta con mostrarnos que durante unas horas dos personas se vieron, se escucharon y sintieron que el mundo se había detenido para ellas. *Antes del amanecer* habla del amor, pero también de la juventud, de los viajes, de las oportunidades que aparecen sin avisar y de todas esas personas que entran brevemente en nuestra vida y la cambian más de lo que ellas mismas llegarán a saber. Una película aparentemente pequeña que acaba hablando de casi todo. Maravillosa, íntima y absolutamente inolvidable. (ENGLISH) Every now and then, a small masterpiece appears that seems extremely simple while containing an enormous amount. Two people meet on a train, begin talking and decide to spend several hours walking through Vienna together. Nothing more is required. Thank you, Linklater. Thank you, Julie Delpy. Thank you, Ethan Hawke. What makes it extraordinary is its naturalness. Jesse and Céline do not speak like characters designed to deliver perfect lines. They sound like two young people testing ideas, contradicting themselves, exaggerating, protecting themselves and gradually revealing who they are. One subject leads to another: love, death, family, sex, religion, time and the fear of making the wrong choices. Some conversations feel profound, while others are almost trivial. That is exactly how people truly get to know each other. I strongly identify with Jesse’s ability to begin talking to a stranger and end up sharing several hours that may become enormously important. I have experienced that many times: meeting somebody almost by accident, talking for hours and feeling that this person already occupies a place in your life, even if you may never see them again or the relationship becomes very different from what you imagined. Mentally, however, I feel closer to Céline. Jesse often protects himself through cynicism and presents love as an illusion that will eventually disappoint us. She is not naive, but her perspective is more open and less defeated. She believes in connection without needing to transform it into a promise of eternity. She can doubt and feel afraid without using those doubts to deny what she is experiencing. The film understands that an intense connection does not depend on accumulated time. We may know somebody for years without truly seeing them, while a few hours can allow a stranger to discover hidden parts of us. Jesse and Céline know very little about one another, but they share a kind of honesty that might be impossible with the people from their ordinary lives. They also want to appear more interesting to each other. Both try to impress while pretending not to. They observe, correct themselves and constantly wonder what the other person is thinking. The record-store scene, in which they listen to music inside a booth while avoiding direct eye contact, expresses more than a grand romantic speech ever could. Vienna is not simply a beautiful background. The city allows them to exist outside their normal lives. They wander without a destination, enter cafés and parks and cross empty streets, and for one night time seems to belong entirely to them. They know it will end, which gives every moment greater intensity. Richard Linklater directs without drawing attention to himself. He needs no major twists, artificial conflict or music telling us when to feel emotional. He trusts the actors, the words, the silences and the small changes occurring while they walk. The film feels effortless, although it is carefully constructed. Ethan Hawke makes Jesse charming even when he becomes arrogant or excessively negative. Julie Delpy brings intelligence, sensitivity and a way of observing him that makes Céline far more than the ideal European woman encountered by an American traveller. Their chemistry is extraordinary, but they also feel like complete people who existed before meeting. The most beautiful aspect is that the film never sells the idea of perfect love. Jesse and Céline barely know each other, and both project desires, fears and fantasies onto the other. What they share may become the beginning of something or remain one exceptional night. That does not reduce its value. Some moments matter even when they do not last forever. The ending is deeply romantic precisely because it contains uncertainty. The film does not need to guarantee that everything will work out. It is enough to show that, for several hours, two people truly saw and listened to one another and felt that the world had stopped for them. *Before Sunrise* is about love, but also youth, travel, unexpected opportunities and all those people who enter our lives briefly yet change them more than they will ever know. An apparently small film that ends up speaking about almost everything. Beautiful, intimate and absolutely unforgettable.

Producción

Castle Rock Entertainment
Detour Filmproduction
Filmhaus Films

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