

La extraordinaria playlist de Zoey
Tras un acontecimiento extraordinario la inteligente programadora Zoey Clarke empieza a escuchar los deseos más íntimos de quienes están a su alrededor a través de la música. Zoey se da cuenta de que quizá esto no sea una maldición sino un don.
Red
NBC
Estreno
2020-01-07
Último ep.
2021-05-16
Clasificación
TV-14
Idioma orig.
Zoey's Extraordinary Playlist
Idiomas
English
Dónde verlo
Incluido en suscripción



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Sinopsis
Tras un acontecimiento extraordinario la inteligente programadora Zoey Clarke empieza a escuchar los deseos más íntimos de quienes están a su alrededor a través de la música. Zoey se da cuenta de que quizá esto no sea una maldición sino un don.
Creado por
Reparto principal
9 actoresReseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
julio de 2026
(CASTELLANO) La extraordinaria playlist de Zoey parte de una idea fantástica: después de un extraño accidente, Zoey empieza a escuchar los sentimientos más íntimos de la gente convertidos en canciones. No oye lo que dicen, sino lo que esconden. Sus miedos, deseos, inseguridades y secretos aparecen de repente en forma de números musicales que solo ella puede ver y escuchar. La premisa es muy original, aunque el desarrollo no siempre lo sea tanto. Al final, muchos episodios siguen una estructura bastante reconocible: Zoey escucha una canción, intenta averiguar qué le ocurre a esa persona y termina metiéndose en un problema emocional que no sabe manejar. Pero la serie funciona porque encuentra algo humano dentro de ese mecanismo y porque consigue que nos encariñemos con sus personajes casi desde el principio. Jane Levy está magnífica. Zoey podría haber resultado agotadora, pero ella le da humor, torpeza, vulnerabilidad y una expresividad enorme. Hay momentos en los que no necesita decir nada: basta con su cara mientras contempla uno de los números musicales para entender perfectamente lo que está sintiendo. Además, sostiene muy bien el equilibrio entre comedia, romance y drama familiar. La primera temporada es, con mucha diferencia, la mejor. La enfermedad del padre de Zoey le da a la serie una profundidad que va mucho más allá de su idea musical. Todo lo relacionado con él, con la familia y con la posibilidad de perder a alguien que todavía está presente convierte la historia en algo realmente emotivo. La serie habla del duelo antes de que la pérdida llegue, de todo lo que uno quiere decir y no sabe cómo, y de la impotencia de querer ayudar a alguien cuando ya no queda una solución. Peter Gallagher hace aquí uno de los mejores trabajos de su carrera. Su personaje apenas puede comunicarse de forma convencional, pero la serie encuentra en las canciones una manera preciosa de darle voz. Es un papel dificilísimo, porque debe transmitir ternura, miedo, humor y dolor con muy pocos recursos, y Gallagher lo hace de forma extraordinaria. Es imposible imaginar la primera temporada sin él. La relación entre Zoey y su padre es el verdadero corazón de la serie. Los números musicales pueden ser divertidos, espectaculares o románticos, pero son las escenas familiares las que le dan sentido a todo. Ahí es donde la premisa deja de ser una simple ocurrencia ingeniosa y se convierte en una herramienta para hablar de sentimientos que muchas veces no sabemos expresar. También es muy fácil enamorarse del resto de personajes. Max, Simon, Mo, Maggie y los compañeros de trabajo forman un grupo muy carismático. Algunos empiezan siendo bastante reconocibles, casi arquetipos, pero la serie les va dando humanidad. Mo, en especial, aporta energía, humor y emoción, y termina siendo mucho más que el vecino excéntrico que aconseja a Zoey. Los números musicales están muy bien integrados la mayor parte del tiempo. No siempre sorprenden por la elección de las canciones, pero sí por la forma en que se utilizan para revelar lo que los personajes sienten. Algunas versiones son alegres y otras devastadoras. La serie entiende que una canción conocida puede cambiar por completo cuando aparece en el momento emocional adecuado. El problema llega cuando intenta alargar una historia que quizá ya había encontrado su forma perfecta. La segunda temporada sigue teniendo momentos buenos, canciones estupendas y personajes a los que apetece volver a ver, pero pierde parte de la fuerza emocional de la primera. Sin el mismo eje familiar, la serie se dispersa más entre romances, conflictos laborales y nuevas complicaciones que no siempre tienen el mismo peso. No es que la segunda temporada sea mala. Sigue siendo agradable, divertida y emotiva, pero se nota que la idea original ya no tiene el mismo impulso. Algunas tramas se estiran demasiado, ciertos conflictos se repiten y la serie empieza a buscar nuevos caminos sin encontrar ninguno tan poderoso como el que tenía desde el principio. Este es otro ejemplo de cómo alargar una serie no siempre la mejora. A veces una historia tiene una duración natural, un centro emocional claro y un recorrido perfecto. Cuando intenta continuar más allá, corre el riesgo de alejarse de aquello que la hacía especial. La extraordinaria playlist de Zoey nunca llega a perder todo su encanto, pero sí parte de su fuerza. Aun así, es una serie muy recomendable. Original en su punto de partida, divertida, sensible y con un reparto que consigue que uno se enamore rápidamente de los personajes. Su primera temporada es preciosa y, gracias a Peter Gallagher y a todo lo que rodea al padre de Zoey, alcanza momentos de una emoción enorme. La segunda no está a la misma altura, pero tampoco borra lo bueno que vino antes. (ENGLISH) Zoey’s Extraordinary Playlist begins with a fantastic idea: after a strange accident, Zoey starts hearing people’s deepest feelings transformed into songs. She does not hear what they say, but what they hide. Their fears, desires, insecurities and secrets suddenly appear as musical numbers that only she can see and hear. The premise is highly original, even if the development is not always as inventive. Many episodes eventually follow a familiar structure: Zoey hears a song, tries to discover what is happening to that person and becomes involved in an emotional problem she does not know how to solve. But the series works because it finds something human inside that mechanism and because its characters become extremely easy to love. Jane Levy is wonderful. Zoey could have been exhausting, but Levy gives her humor, awkwardness, vulnerability and enormous expressiveness. Sometimes she does not need to say anything; her face while watching a musical number tells us exactly what she is feeling. She also handles the balance between comedy, romance and family drama extremely well. The first season is easily the strongest. Zoey’s father and his illness give the series a depth that goes far beyond its musical premise. Everything involving him, the family and the possibility of losing someone who is still physically present turns the story into something genuinely moving. The series explores grief before loss, all the things we want to say but cannot, and the helplessness of wanting to save someone when there is no solution left. Peter Gallagher gives one of the finest performances of his career. His character can barely communicate in a conventional way, but the songs give him a beautiful voice. It is an extremely difficult role because he must express tenderness, fear, humor and pain with very limited resources, and Gallagher is extraordinary. The first season would not be the same without him. The relationship between Zoey and her father is the true heart of the show. The musical numbers may be funny, spectacular or romantic, but the family scenes give everything meaning. That is where the premise stops being merely clever and becomes a way of expressing feelings that people often cannot put into words. The rest of the cast is also very easy to love. Max, Simon, Mo, Maggie and Zoey’s coworkers form a charismatic group. Some begin as recognizable archetypes, but the show gradually gives them more humanity. Mo, especially, brings humor, energy and emotion and becomes much more than Zoey’s eccentric neighbor and adviser. The musical numbers are usually integrated very well. The song choices are not always surprising, but the way they reveal the characters’ emotions often is. Some performances are joyful and others are devastating. The series understands how a familiar song can feel completely different when used at the right emotional moment. The problem appears when the show tries to extend a story that may already have found its perfect shape. The second season still has strong moments, excellent songs and characters worth revisiting, but it loses some of the emotional power of the first. Without the same family center, it becomes more scattered among romances, workplace conflicts and complications that do not carry the same weight. The second season is not bad. It remains pleasant, funny and emotional, but the original idea no longer has the same force. Some storylines go on too long, certain conflicts repeat themselves and the show searches for new directions without finding anything as powerful as what it had at the beginning. This is another example of how extending a series does not always improve it. Some stories have a natural length, a clear emotional center and a perfect journey. Continuing beyond that point can move them away from what made them special. Zoey’s Extraordinary Playlist never loses all its charm, but it does lose some of its strength. Even so, it is a very enjoyable series. Original in its premise, funny, sensitive and carried by a cast that makes the characters easy to love. Its first season is beautiful and, thanks to Peter Gallagher and everything involving Zoey’s father, reaches moments of enormous emotion. The second season is not on the same level, but it does not erase everything that worked so well before.
Producción




























