

“Sin niños, sin futuro, sin esperanza.”
Hijos de los hombres
Año 2027: el ser humano está al borde de la extinción: los hombres han perdido la capacidad de procrear y se ignora por qué razon todas las mujeres del planeta se han vuelto estériles. Al mismo tiempo, el mundo se estremece cuando muere un muchacho de 18 años, la persona más joven de la Tierra. Se vive, pues, una situación de caos galopante. En tales circunstancias, Theo (Clive Owen), un desilusionado ex-activista radical de Londres convertido en burócrata, es contratado por Julian (Julianne Moore) para que proteja a una mujer que puede tener el secreto de la salvación de la humanidad, la persona más valiosa de la Tierra...
Dirección
Alfonso Cuarón
Guion
David Arata, Alfonso Cuarón
Estreno
2006-09-22
Duración
109 min
Clasificación
16
Presupuesto
$76M
Recaudación
$71M
Idiomas
English
Dónde verlo
Incluido en suscripción

Alquiler




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Datos de JustWatch vía TMDB · Disponibilidad en España
Sinopsis
Año 2027: el ser humano está al borde de la extinción: los hombres han perdido la capacidad de procrear y se ignora por qué razon todas las mujeres del planeta se han vuelto estériles. Al mismo tiempo, el mundo se estremece cuando muere un muchacho de 18 años, la persona más joven de la Tierra. Se vive, pues, una situación de caos galopante. En tales circunstancias, Theo (Clive Owen), un desilusionado ex-activista radical de Londres convertido en burócrata, es contratado por Julian (Julianne Moore) para que proteja a una mujer que puede tener el secreto de la salvación de la humanidad, la persona más valiosa de la Tierra...
Temas
Reparto principal
16 actores
Clive Owen
Theo Faron

Clare-Hope Ashitey
Kee

Chiwetel Ejiofor
Luke

Julianne Moore
Julian

Michael Caine
Jasper

Pam Ferris
Miriam

Charlie Hunnam
Patric

Danny Huston
Nigel

Peter Mullan
Syd

Oana Pellea
Marichka

Jacek Koman
Tomasz

Phaldut Sharma
Ian
Juan Gabriel Yacuzzi
Baby Diego

Mishal Husain
Newsreader

Rob Curling
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Maria McErlane
Shirley
Reseñas
Marco-Hugo Landeta Vacas
julio de 2026
(CASTELLANO) *Hijos de los hombres* me ha parecido buenísima. Una maravilla de película, de esas en las que se nota que todo está pensado, trabajado y construido con una precisión enorme: el guion, la producción, la ambientación, la forma de rodar la acción y, sobre todo, el mundo en el que transcurre. La humanidad lleva años sin que nazca un solo niño y vive convencida de que se encuentra ante su desaparición. Gran Bretaña se ha convertido en uno de los últimos países que todavía mantiene cierto orden, aunque ese orden se basa en el miedo, la represión, la propaganda y la persecución constante de los inmigrantes. La película no pierde tiempo explicándolo todo. Basta con mirar las calles, los controles, las jaulas, los carteles y la forma en que la gente continúa con su vida para entender lo que ha ocurrido. Ese mundo no parece un decorado de ciencia ficción, sino una versión algo más extrema y terrible del nuestro. Eso es lo que más impresiona: su futuro resulta completamente creíble. No hay grandes avances tecnológicos ni ciudades imposibles. Hay suciedad, cansancio, violencia, terrorismo, burocracia y una sociedad que ha dejado de pensar a largo plazo porque sabe que no existe una generación siguiente. Clive Owen está magnífico como Theo. Es un hombre cansado, desengañado y aparentemente indiferente a todo. No empieza como un héroe ni muestra demasiado interés por salvar a la humanidad. Se limita a sobrevivir, beber y pasar los días dentro de una realidad que ya ha aceptado como inevitable. Su transformación funciona porque no ocurre de golpe. Theo no cambia después de escuchar un discurso inspirador. Va recuperando poco a poco una razón para implicarse, y lo hace mientras comprende la importancia de aquello que tiene delante. Cuanto mayor es el peligro, más humano se vuelve. La historia parte de una idea sencilla, pero enorme: en un mundo sin nacimientos, aparece una mujer embarazada. A partir de ahí, todo se convierte en una huida, aunque la película nunca se limita a ser una persecución. Cada grupo quiere utilizar ese embarazo de una manera distinta y nadie parece completamente digno de confianza. Kee no es tratada únicamente como un símbolo. Tiene miedo, ironía, inseguridad y carácter. Sabe que lleva dentro algo capaz de cambiar el mundo, pero continúa siendo una joven atrapada en una situación que la supera. Clare-Hope Ashitey consigue darle mucha humanidad. Julianne Moore aparece menos de lo que esperaba, aunque su personaje tiene un peso fundamental. Michael Caine también está estupendo y aporta algunos de los pocos momentos cálidos de una historia muy oscura. Su personaje representa una pequeña resistencia íntima, una manera de conservar el humor y la ternura cuando todo lo demás se ha derrumbado. Alfonso Cuarón dirige de una forma impresionante. Hay secuencias largas que parecen suceder sin cortes y que te meten por completo dentro de la acción. La cámara no observa desde una posición segura: avanza junto a los personajes, gira, se ensucia, tiembla y obliga a sentir el peligro desde muy cerca. La escena del coche es extraordinaria. Todo comienza de una manera casi normal y en pocos segundos se transforma en caos. La forma en que está rodada hace que parezca imposible escapar. No hay montaje rápido que esconda lo que ocurre; vemos cómo la amenaza se acerca y cómo los personajes reaccionan dentro de un espacio cerrado. El tramo final es todavía más impresionante. La película convierte una zona urbana destruida en un campo de batalla donde cada esquina puede ocultar a un soldado, un rebelde o un civil desesperado. El sonido de los disparos, los edificios derrumbados y la cámara siguiendo a Theo crean una tensión brutal. Pero la técnica nunca se convierte en una simple exhibición. Las tomas largas no están ahí para que admiremos al director, sino para que no podamos apartarnos de lo que sucede. Cuarón elimina la distancia cómoda entre el espectador y la violencia. También me ha gustado mucho la manera en que trata la esperanza. No aparece como algo limpio, luminoso o sencillo. Surge en medio de la mugre, del miedo y de la muerte. La posibilidad de que nazca un niño no arregla automáticamente el mundo, pero obliga a muchos personajes a recordar que todavía podría existir un futuro. Hay una escena en la que la violencia se detiene por un instante. No hace falta explicarla demasiado. En un mundo acostumbrado a la muerte, la presencia de algo nuevo consigue que todos recuerden, aunque solo sea durante unos segundos, lo que significa estar vivos. *Hijos de los hombres* habla de infertilidad, pero también de inmigración, fascismo, terrorismo, pérdida de esperanza y del modo en que una sociedad puede acostumbrarse a tratar a ciertas personas como si no fueran humanas. Lo impresionante es que muchas de sus imágenes parecen incluso más actuales ahora que cuando se rodó. Puede que quiera abarcar muchos temas y no desarrolle todos con la misma profundidad. Pero el mundo está tan bien construido y la historia posee tanta fuerza que eso no impide que funcione. Es una película postapocalíptica sin necesidad de mostrar el final del mundo. El mundo sigue ahí, las ciudades continúan funcionando y la gente va a trabajar, pero algo esencial ya ha muerto. Esa normalidad dentro del desastre resulta mucho más inquietante que cualquier paisaje lleno de ruinas. Una película magnífica, tensa, emocionante y técnicamente espectacular. Está muy bien escrita, mejor dirigida y construida con una ambición que se nota en cada plano (ENGLISH) *Children of Men* is an extraordinary film. Everything feels carefully planned and constructed: the screenplay, production design, world-building, action and, above all, the frighteningly believable society in which the story takes place. Humanity has spent years without the birth of a single child and now lives with the certainty that extinction is approaching. Britain has become one of the last countries still maintaining some form of order, although that order is built on fear, repression, propaganda and the brutal persecution of immigrants. The film does not waste time explaining everything. The streets, checkpoints, cages, advertisements and people’s exhausted behavior tell us what has happened. This world does not feel like a science-fiction set, but like a more extreme and terrible version of our own. That is what makes it so disturbing. There are no impossible cities or spectacular futuristic inventions. There is dirt, fatigue, violence, terrorism, bureaucracy and a society that has stopped thinking about the future because there will be no next generation. Clive Owen is excellent as Theo, a tired, disillusioned man who appears indifferent to everything. He does not begin as a hero or show much interest in saving humanity. He simply drinks, survives and moves through a reality he has already accepted as inevitable. His transformation works because it is gradual. Theo does not change after hearing an inspirational speech. He slowly discovers a reason to become involved and begins to understand the importance of what is in front of him. The greater the danger becomes, the more human he appears. The story begins with one simple but enormous idea: in a world without births, a woman is pregnant. From there, the film becomes an escape story, although never merely a chase. Every group wants to use the pregnancy for a different purpose, and nobody seems completely trustworthy. Kee is not treated only as a symbol. She is frightened, sarcastic, insecure and strong. She knows she is carrying something capable of changing the world, but remains a young woman trapped in circumstances far beyond her control. Clare-Hope Ashitey gives her real humanity. Julianne Moore appears less than I expected, although her character is essential. Michael Caine is also wonderful and provides some of the only warm moments in an extremely dark story. His character represents a small private resistance, preserving humor and tenderness after everything else has collapsed. Alfonso Cuarón’s direction is astonishing. Several long sequences appear to unfold without cuts, placing the viewer directly inside the action. The camera does not watch from a safe distance. It moves with the characters, turns, shakes, becomes dirty and forces us to experience the danger at close range. The car sequence is exceptional. It begins almost casually and becomes chaos within seconds. The staging makes escape feel impossible. There is no rapid editing to hide what is happening; we watch the threat approach and see every reaction inside a confined space. The final section is even more impressive. A ruined urban area becomes a battlefield where every corner may hide a soldier, rebel or desperate civilian. The gunfire, collapsing buildings and camera following Theo create extraordinary tension. Yet the technique never becomes empty display. The long takes are not there merely to show the director’s skill, but to prevent us from looking away. Cuarón removes the comfortable distance between the viewer and the violence. I also loved the way the film presents hope. It is not clean, bright or easy. It appears among dirt, terror and death. The possibility of a child being born does not automatically repair the world, but it forces people to remember that a future might still exist. There is a moment when the violence briefly stops. It does not need much explanation. In a world accustomed to death, the presence of new life reminds everyone, if only for a few seconds, what it means to be human. *Children of Men* is about infertility, but also immigration, fascism, terrorism, hopelessness and the way a society can become comfortable treating certain people as less than human. Many of its images feel even more relevant now than when the film was made. It may attempt to address too many subjects without developing all of them equally, but the world is so convincing and the story so powerful that this hardly matters. It is a post-apocalyptic film without showing the literal end of the world. The cities still function and people continue going to work, but something essential has already died. That normality within disaster is more frightening than any landscape filled with ruins. A magnificent, tense, moving and technically astonishing film. Beautifully written, brilliantly directed and built with an ambition visible in every frame.
Producción














